PUNTO DE VISTA DE MAGNOS
Amelia me hizo un masaje maravilloso que quitó toda la tensión que tenía en mi cuerpo. No conocía esta habilidad de mi esposa. Después, comenzó un masaje erótico que me volvió loco. Me corrí en sus manos. Pero Amelia no se detuvo en el masaje; me cabalgó como una amazona y me hizo correrme gimiendo. Yo, que estaba exhausto cuando llegué a casa, me vi lleno de energía y dispuesto a satisfacer a mi esposa, así como ella me estaba satisfaciendo.
Después de aquel sexo mara