MADISON
Finalmente, llegamos a la habitación donde Marc me había traído. No puedo creer lo bastardo que puede llegar a ser una persona con tal de dañar a otra, pero que ni piense, que su maravilloso plan dará algún resultado satisfactorio. Me recostó en un sofá que se encontraba ahí y entrecerré mis ojos, puede que esté pensando mal, pero…
—Madi, ¿cómo te sientes? —No sabía si responder o no, y si se da cuenta de que estoy fingiendo.
—Yo… —Hablé como si de verdad me encontrara ebria—. ¿Dónde… e