CAPITULO EXTRA 1. ADAM Y AMINA
ADAM
Después de ir a emborracharme como nunca en mi vida lo había hecho y hasta perder la conciencia, fue que desperté. Cuando una luz cegadora, me hizo fruncir el entrecejo, traté de abrir mis ojos; sin embargo, la luz era demasiado para mi resaca.
—¡Apaga la maldita luz! —hablé con mi voz ronca y me cubrí con las sábanas, para que me dejaran en paz y pudiera seguir durmiendo. Las palpitaciones en mi cabeza, de verdad que eran insoportables. Solamente necesitaba un par de horas de sueño para re