El Bosque Prohibido nunca duerme; solo espera. Bajo la sombra de árboles ancestrales cuyos troncos se enroscaban como venas gigantes, el aire se sentía denso con el aroma de musgo podrido y restos de energía del Vacío que aún no se habían asentado por completo. Aria Crescent avanzaba conteniendo la respiración, una mano apretaba el manto de Lucian, quien dormía profundamente en un coma mágico, mientras la otra guiaba a Silas, que caminaba arrastrando los pies.
El estado de Silas era una visión