Rebeca
" ¿Por qué lloras, mi hermosa?" pregunta acostada a mi lado.
“¡Nada, no te preocupes! - digo y muevo una sonrisa para que mi bombón no se preocupe.
La polla del cabrón ya estaba dura y fui a por él con todo. Metió esa polla caliente dentro de mí, me besó sin parar y así nos quedamos hasta que nos corrimos.
Todavía sudoroso miro a mi turco y digo:
- ¡Yo te amo! Sé que apenas nos conocemos, pero te quiero mucho. Solo recuerda que cuando estemos lejos el uno del otro, aunque ya no nos veamo