Rebeca
El médico autorizó mi entrada, me puse la ropa adecuada para entrar y corrí a la UCI, a la habitación en la que él estaba.
No corriendo, pero casi.
Tuve un control de la realidad y casi me muero al ver a mi turco todo intubado, ni siquiera parecía el mismo hombre. Todavía tenía un rostro hermoso, pero era delgado y calvo. Ese cabello que amaba acariciar ya no estaba.
Me acerqué a él, le di un beso, me incliné y me acerqué a su oído. Escuché el ruido de los electrodomésticos y le su