La llamada llegó de Teodor a las siete de la mañana.
Alessandro la contestó y escuchó y cuando vino a la cocina donde Vivian estaba haciendo café su rostro tenía la calidad que ella reconocía como la quietud de procesamiento. No la versión emocional. La versión que significaba que había llegado información que requería manejo cuidadoso antes de poder ser colocada en algún lugar.
"Sorin se ha ido," dijo.
Lo miró.
"Teodor fue al apartamento del almacén esta mañana," dijo Alessandro. "Había ido ca