Anudándose la corbata por segunda vez en aquella mañana, Donnovan atravesó el pasillo que conducía al despacho del hombre que había requerido su presencia. Iba a ser un buen momento para ambos y, si había alguien a quien Donnovan tenía que estar agradecido, era a Rutt, la mujer que había elegido inteligentemente para estar a su lado. Gracias a ella, de repente la Compañía Osara había crecido y todo el mundo parecía saber de ellos.
Stefan, siendo el hombre ambicioso que siempre buscó para aument