Daniel conocía ese lugar muy bien, incluso mejor que Rebecca. Así que sin perder tiempo, tomaron la salida de emergencia. Los ascensores ya estaban siendo cubiertos por las personas que llegaban al lugar del crimen. Daniel no había hecho nada malo aparte de golpear a esos hombres, pero sabía que, sin importar todas las cosas que pudiera decir en la corte, iba a perder solo por ser un trabajador inmigrante. Un trabajador inmigrante al que nadie respetaría hasta que declarara quién era realmente