Capítulo 70. A partir de hoy están solos
Cuando Genaro escuchó las palabras de su hija, su rostro palideció, fijó su mirada en ella y vio una determinación nunca antes vista y eso lo preocupó.
—Ana Sofía, no puedes renunciar… no puedes dejarme solo en este momento —señaló con un suspiro tratando de decir las palabras adecuadas para convencer a su hija de que no dejara la empresa y sobre todo que no lo dejara solo, porque se sentía que no sería capaz de sobrevivir sin ella.
Estaba claro de lo valiosa que era la joven, la empresa había