CAPITULO 64

Este simple hecho ponía a Seit tan frágil como cualquier otro niño, impotente y lleno de miedo solo podía seguir sacudiendo a Julio para que le respondiera, y afortunadamente después de unos segundos éste reacciono.

Al abrir los ojos, Julio vio a su hijo todo lloroso y se lleno de una inmensa tristeza, cuando lo vio se levanto como pudo y lo abrazo, y con voz ahogada le dijo; hijo por qué lloras, tu padre esta bien, solo tuvo un accident

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