—No por favor, no llores. Yo te pido que me perdones, no sabes lo arrepentido que estoy por haber causado que te sintieras mal.
—Antes también me dijiste lo mismo, y siempre haces algo para lastimarme, a veces, creo que te causa placer hacerme daño, y ahora creo que realmente, tú no lo sientes, porque si fuese así, no te comportarías como lo haces. —Estaba temblando, por lo que le costó hablar.
—No sé porque me comporto de esa manera contigo, quizás sea porque, yo siento que todo lo que siento