—Seok, es el sexto ingeniero que despides en cinco años.
—¿Y qué quieres que haga? Ninguno ha sido competente. Ninguno ha podido hacer de esta empresa lo que era antes, nos hemos quedado obsoletos.
Jun y Seok, estaban preocupados. En los últimos años, las ganancias habían sido casi nulas. Lo que le hicieron a Kyong, fue una espada de doble filo. Se libraron de la cárcel, habían destruido a ese hombre, era cierto, pero en el camino, se estaban destruyendo a sí mismos.
—Buenas tardes, señores.
—A