Caminó un poco para dispersar su mente, hasta terminar en el salón de estudio de su hijo.
—Hola…— Entró llamando la atención de su hijo que corrió a sus brazos. —¿Cómo estuvo tu día, mi pequeño príncipe?
—¡Muy bien!
—Me alegra oír eso, ¿Por qué no vas con Lina por un bocadillo a la cocina?...— Lina; que así se llama la criada que acompaña por ahora a la reina; le extiende su mano al niño, y antes de tomarla se despide de su profesora.
—¿Se encuentra bien, su majestad?...— Pregunta Charl