Han pasado siete días desde esa noche fallida de fuga.
La Mansión El Poblado ya no es un hogar, sino un silencioso laboratorio de esterilización.
La puerta del cuarto de Valentina sigue cerrada con llave electrónica, pero Sebastián ha comenzado a aflojar un poco sus grilletes.
Le ha dado acceso a Valentina para usar la biblioteca privada en el ala izquierda del piso superior un amplio espacio lleno de libros médicos raros y con una hermosa vista a las montañas de Medellín, aunque sigue prote