El aire dentro del Pabellón Este se volvió repentinamente denso, como si el oxígeno hubiera sido succionado por la tensión que se filtraba desde la sala de control subterránea.
El abrazo de Sebastián se sentía rígido; había una profunda añoranza, pero también un grueso muro de cristal entre ellos. Valentina podía sentir el latido irregular de su corazón, efecto residual de la infección y la adrenalina bombeada a la fuerza.
Isabella nunca juega según las reglas, Vale susurró Sebastián, con voz