Dieciocho años después
Isabella ajustó su chaqueta mientras se paraba frente al auditorio lleno, mirando al mar de rostros jóvenes estudiantes de arquitectura de una docena de universidades, todos aquí para la conferencia anual de la Fundación Morales.
Cuando mi padre murió hace veintitrés años comenzó, su voz clara y firme , dejó más que un negocio de construcción. Dejó una filosofía: que la arquitectura debe servir a la gente, no solo a las ganancias. Que la belleza y la dignidad no son luj