— Alina estaba desconsolada, no tenía salida, debía quedarse al lado de ese hombre controlador como si fuera su mascota, ella se negaba a ceder ¿qué derecho tenían ellos para decidir sobre su vida?
— El mayordomo aguardaba con el teléfono en mano cuando vió llegar a su señor — aquí tiene joven amo — Benjamin le entregó el teléfono de Alina y se retiró para dejarlos solos
— ¿Ya hiciste la llamada qué querías? ¿qué tal te fue? — preguntó el hombre pareciendo ser amable
— Alina, levantó su rostro