De pie y detrás de su mesa había un hombre de unos treinta años, bien vestidos, pelo castaños y unos ojos verdes que te hacen erizar la piel y al mismo tiempo desear hacerle el amor allí mismo.
— Buenos días, me llamo Andrea —
—- La estaba esperando, Claudia me ha hablado mucho de ti y se nota que te quiere mucho, pero siéntate por favor y llámame Kevin — me dijo con una voz que terminaba de enamorarte
— Bueno pues entonces sabrá cual es mi problema, ¿me puedes ayudar? — pregunté
— Aunque co