Pasaron varias semanas desde que David y yo nos casamos y como él me dijo en nuestra noche de bodas, no volvió a ponerme la mano encima, nos veíamos para desayunar y algunos días para comer. Una de las mañanas desayunando note que estaba muy nervioso
— Está noche te mandaré al chofer con mi coche para recogerte, vamos a cenar con Mendoza y su mujer — me dijo muy serio
— ¿No tienes citas con tus putas? no sé para qué me necesitas — contesté
— Andrea te equivocas conmigo y ya te avise que tu me b