La vans del equipo de agentes y la camioneta de Peter, ambos vehículos de color negro, como la noche, fueron estacionados sigilosamente en diagonal a la casa de Carmen Díaz.
Madrugada del domingo y Peter ya poseía en sus manos una orden de allanamiento que su amigo y abogado personal George J. Miller logró conseguir después de ocuparse de su mujer y de acompañarla mientras ella atravesaba por un triste momento de su vida. Si de mover hilos jurídicos se trataba, George era el ideal para trabajos