—¿Cómo dice ella que se llama el vecino? —interrumpió la secretaria—. ¿Qué cuenta sobre él?
Maximiliano bufó bastante aire.
—Que se mudó hace varios años allí, que es un amante de la jardinería —volvió a restregar sus párpados con los dedos—, que parece ser muy amable, pero es muy misterioso y no sabe nada de su vida. Nunca ha entrado en su casa y solo un día antes de ir a la mía para contarme todo esto, él le pidió por primera vez un favor: que le comprara algo en el bazar del sector; nimiedade