Ella tuvo que mirar para abajo. Fingió que se quitaba una pelusa de su pantalón.
—¿Lenis? ¿Te encuentras bien? —preguntó George con un tono un tanto burlón.
«Idiota», pensó ella con una sonrisa. Sabía que él, en estos temas, siempre ganaría. Ella estaba consciente que todo lo que él le dijo, las imágenes que le ayudó a proyectar, fueron lanzadas con premeditación para provocarle una alta excitación. Se estaba dando cuenta que su propio juego de ser sincera y abierta se estaba volteando en cont