Mundo de ficçãoIniciar sessãoUna semana antes.
«El espejo no miente», decía la mente de Lenis por sí sola, con vida propia, mirándose.
La secretaria acababa de darse una ducha y con un albornoz grueso color blanco puesto, peinaba su cabello mojado, echándoselo para atrás.
«El espejo no miente», volvía a decirse. Debía pintarse el cabello, empezaban a notarse las raíces de su naturaleza rubia. A pesar de haberse descubierto, el miedo seguía latente. No podía







