Donald, el guardaespalda y mano derecha de Jefferson Smith, con su cabello rapado, gran estatura y dura mirada, observaba a Lenis desde un vehículo color negro con matrícula del estado.
Colocó su teléfono celular en el tablero central del carro y tecleó su pantalla para hacer una llamada.
—Dame buenas noticias —escuchó a través del speaker.
—Tío, tengo a la señorita Evans localizada, pero no se encuentra sola.
—¿Con quién está?
—Con Tyler Clement.
—¿Aún con ese guardaspalda de pacotilla?