Aquellas habían sido dos semanas de paz y amor, equilibrando su tiempo entre sus actividades personales y su novio. Decidió que era hora de iniciar algunos preparativos, cómo Mateo había dicho, lo mejor era ir adelantando de a poco, así en cuánto decidieran una fecha, no era necesario hacer todo apresuradamente.
—¿Me acompañarán?— preguntó Emely observando a sus amigas de la universidad.
—¿No se supone que tenías clases de Italiano?—Preguntó Cristina.
—La profesora la ha cancelado, la veremos e