El fin de semana le pareció extremadamente largo a Emely, quién se dedicó a estudiar para así ocupar su tiempo.
El sábado por la noche llegó su mejor amiga, Lisbeth, para hacerle una reconfortante visita.
—¡He venido a sacarte de tu miseria!— le dijo con tono jocoso, a lo que ella rió. Media hora las tarde estaban saliendo con dirección a la plaza. Comparon comida chatarra, gaseosas y se dispusieron a pasar un rato agradable.
—¡Está deliciosa!— dijo dando otro mordisco a su hamburguesa.
—Creo q