Una semana más tarde, Emely se sentía más recuperada, había comenzado a alimentarse mejor, a estudiar más y olvidarse de las lágrimas. No entendía porqué no podía sencillamente arrancarse a Mateo del alma, ya no lloraba como antes, pero en ocasiones dejaba derramar algunas lágrimas por su amor fracasado, sin embargo no podía evitar extrañarlo, extrañar lo que le había hecho sentir. No quería asumirlo para nadie pero, las inseguridades habían vuelto, se sentía inseguridad e inconforme con su apa