Estaba en la cocina con su madre, compartían un momento preparando una deliciosa receta de ñoquis, cuando el timbre sonó.
—Yo voy— dijo Elena, sonriendo.
—Gracias, madre— respondió al gesto. Escuchó las voces conversar, eran femeninas. ¿Quien habría llegado?
—¡LA BUENA HIJA VUELVE A CASA, YA LLEGUÉ!—gritó Lisbeth entrando a su casa, Emely la vio y sintió deseos de llorar, no había podido hablar con ella, ya que se encontraba en el oriente del país, visitando a sus abuelos paternos, no quiso con