El mafioso ruso volvió a pasar por donde seguían los mellizos sentados, fué hasta su coche a sacar su recetario, prescribió unos fuertes antibióticos en inyecciones y otros en cápsulas, también algo para dolor, fue hasta uno de los guardaespaldas y le ordenó que lo comprara en la farmacia, sacó unos cuantos dólares de cien, se los dió y volvió a su puesto, debía despistar a Ray
Ya no le quedaba duda, ese mafioso griego, estaba enamorado de su pelirroja, pero el la habia hecho su mujer, ella era