El silencio de la pelirroja, acababa con la paciencia del mafioso, esa mujer lo excitaba al máximo Pero a la misma vez lo desesperaba, ella no podía tener una conversación con él sin estar a la defensiva
— Respóndeme Dylan, ¿tienes sentimientos por ese mafioso griego, que según tú es solo tu mano derecha?
— No voy a hablarte de mis sentimientos, he venido aquí con la única misión de llevarme a los hijos de mi jefe y no me voy a ir de aquí sin ellos, esto que pasó no debió suceder, somos contra