Leonardo camina de un lado a otro en su departamento como si fuera una fiera enjaulada, incapaz de calmar las emociones que lo inundan. La ira, la frustración y el dolor se arremolinan en su interior, mezclándose con pensamientos que no paran de darle vueltas en la cabeza. Cada paso que da por la habitación es una explosión silenciosa, un intento desesperado de liberar la tensión que lo consume. Todo lo que ha sucedido en las últimas horas le parece absurdo, tan absurdo que no puede sino pregun