Cuando el auto de Franco sale de la propiedad, Kirsteen baja la mano con la cual los había estado despidiendo y se apoya mejor en el pecho de Franco quien en todo ese tiempo la ha estado abrazando desde atrás. Desde el porche, ambos observan como las luces traseras comienzan a alejarse por el camino húmedo mientras el ruido del motor desaparece poco a poco entre la noche. Kirsteen puede sentir como el aire fresco le acaricia el rostro y mueve apenas algunos mechones de su cabello.
Aunque el ai