—¿Se puede saber en qué estás pensando?
Tan pronto como cruzan la puerta de la entrada, la voz de Johanna llena el salón con una furia un poco más marcada que de costumbre. En un principio, Kirsteen intenta ignorarla, por lo que apresura sus pasos hacia la escalera, quiere estar sola, pero Johanna no se lo va a dejar tan fácil. Eso le queda claro cuando al estar al borde de la escalera siente como su cuerpo y zarandeado con fuerza al ser detenido y obligada a darle la cara a su mad