La mesa que minutos atrás estuvo impecablemente servida, ahora se encuentra con los platos del postre a medio comer mientras que el aroma dulce del pie de manzana aún flota en el aire. La conversación se entrelaza con risas breves, y no falta quien repita por tercera vez lo delicioso que quedó el postre.
—Realmente, tía Margaret, te has superado a ti misma —Alexander entrega su halago mientras deja ver una sonrisa satisfecha tras comer el pie restante en su plato.
—Definitivamente, perfecto —añ