La mesa que minutos atrás estuvo impecablemente servida, ahora se encuentra con los platos del postre a medio comer mientras que el aroma dulce del pie de manzana aún flota en el aire. La conversación se entrelaza con risas breves, y no falta quien repita por tercera vez lo delicioso que quedó el postre.
—Realmente, tía Margaret, te has superado a ti misma —Alexander entrega su halago mientras deja ver una sonrisa satisfecha tras comer el pie restante en su plato.
—Definitivamente, perfecto —añade Skye, llevándose otro pequeño trozo a la boca.
Lady Margaret agradece con una leve inclinación de cabeza. Aunque es evidente que disfruta cada elogio, su sonrisa se amplía aún más en el momento que siente a su esposo tomar su mano y acerca a sus labios dejando un suave beso sobre su torso. Franco observa el discreto, pero significativo gesto entre sus padres y mientras se acomoda en su silla, sonríe con una mezcla de ternura al verlos, pero también algo de curiosidad.
—Muy bien… —dice, dándo