SARA.
—Lo siento mucho… —alcé la vista hacia Oliver mientras él asintió con una sonrisa triste.
—Siempre pensé que ese hombre era un tonto por haberte abandonado, Sara… pero también me creí que podías llegar a rehacer tu vida conmigo… me dijiste cosas muy diferentes a las de hoy, y yo… pensé… pensé que la realidad podría ser otra…
Agaché mi cabeza sintiendo mucha culpa.
Y si me había mentido a mí misma todo este tiempo, era obvio que también había mentido a los demás.
—Adam no fue el único tont