EMMA.
Pasé al menos una semana en este sofá que estaba odiando mirando a la nada. Algunas veces encendía la televisión y pedía comida a domicilio, y otras veces solo dejaba la música a todo volumen mientras lloraba hasta que me quedaba dormida.
No contesté ninguna llamada, aunque siempre miraba el remitente para saber si era el contacto de Noah.
El domingo en la madrugada me levanté en una pesadilla, y cuando noté que mi bata estaba pegada a mi cuerpo, comprobé que estaba teniendo un poco de te