NOAH
La miraba largamente.
Emma se había quedado dormida hace un par de horas, y yo solo podía recorrer su cuerpo desnudo, como si intentara grabarme a la perfección todo de ella.
No podía negar que el acto había sido sublime y liberador al mismo tiempo, hacer el amor con Emma una y otra vez, era una cosa del otro mundo, aunque no sirviera para nada en este momento, pero era la mejor despedida que podía darle.
Para ella, para mí…
Me ajusté la chaqueta y fue a colocarle una manta encima, notando