EMMA.
Tenía el cuerpo tembloroso cuando Noah desató mis manos, y me llevó con cuidado a una habitación. Ni siquiera tenía razón del tiempo, podía ser aún la noche, o la madrugada, y mis ojos se cerraron cuando una lámpara se encendió cerca de la cama.
Estaba completamente desnuda cuando me metió a la cama, y él estaba a punto de salir de esa habitación cuando, de forma débil, lo tomé del brazo.
—No me dejes sola, no después de esto… —Noah se metió conmigo dentro de las sábanas, y luego me recos