POV de Zenthros
—Nada —dijo Zara.
Cerró la mandíbula de golpe y apartó el rostro, pero no retiré las manos de sus hombros.
Pero bajo la tela delgada de su sudadera con capucha, sus músculos estaban anudados con fuerza y eso lo reveló todo.
Su respiración llegaba en jadeos cortos y entrecortados que golpeaban mi pecho. Incluso detrás de esos lentes oscuros, la rigidez de su cuello lo delataba todo.
Apreté el agarre, anclándola en el camino de gravilla. —Zara. Mírame. ¿Quién estaba en ese teléfon