Me levantó en sus brazos, como si fuera lo más natural del mundo y me llevó hasta nuestra habitación. Me depositó en la cama con cuidado, sus manos se deslizaban por mis caderas mientras sus labios dejaban un rastro ardiente desde mi cuello hasta el borde de mi espalda.
—Quiero que esto sea especial para ti, que lo disfrutes tanto como yo. Si en algún momento dudas, solo dímelo.
Asentí, completamente entregada a él. Yo con él quería todo, qué mejor maestro. Quería que todos los agujeros de mi c