Luca no quería presionarla; él apenas estaba asimilando lo que había confirmado. Cada vez que la miraba podía ver la tormenta de emociones en sus ojos. Era inevitable que le doliera, solo por el hecho de saber que su amor no podría realizarse; él era el marido de su hermana, demasiado inalcanzable para ella y de alguna manera, eso sí le dolía.
Por su parte, Ale no sabía ni por dónde empezar a explicarle. Sentía un nudo en la garganta que le impedía hablar con claridad. Tenía miedo de lastimarlo