Capítulo 55.
Sonreí mucho más, que irónico, de verdad ella pensaba que tenía nostalgia por su boda, cuando la nostalgia mayor era saber que había perdido al amor de mi vida. La volví a abrazar porque en ese momento no se me ocurría decir nada más, no encontré una estupidez sensata que no sonara falsa, así que nada mejor que un abrazo. Me alejé y justo tras de mí escuché.
—Cuñada, ¿a mí no vas a felicitarme?
Ja,ja,ja,ja. Eso era demasiado patético. Sonreí mordiendo mis mejillas con fuerza, le di un abrazo