Por alguna razón que desconocía los ojos se me rebozaron por las lágrimas, un nudo demasiado grande se me formó en la garganta impidiéndome respirar.
—¿Quién es? —escuché la voz de Luca.
La chica abrió la puerta del todo y entonces lo vi, solo tenía una pequeña bermuda, Luca levantó la mirada y al verme su gesto se alteró.
—Chispita… —Susurró.
Mi labio inferior tembló traicioneramente.
—No quería interrumpir, no debí venir —susurré en un pequeño hilo de voz.
Me miró a los ojos, en sus ojos vi