—No tendría ningún problema de compartirlo contigo —soltó una risita—. Ya te dije que me caes bien.
Josh exhaló molesto y se alejó, yo sonreí. Adalet tenía esa presencia que atraía todas las miradas sin esfuerzo alguno. Su piel parecía atrapar la luz de manera natural, como si el sol la hubiera tocado solo a ella. Sus ojos, de un azul celeste, tenían una intensidad; reflejaba una mujer de un carácter fuerte. El contorno de su rostro era suave, pero firme, con pómulos altos que acentuaban su