Aspiré con fuerza tragándome las lágrimas.
—Hasta hoy dejo de ser Alexia Barlier Dedman. Es una lástima que no pueda devolverles su apellido, porque no quiero alimentar su deshonra. Para ustedes, ya estoy muerta. No lo dije yo, lo decidieron ustedes, así que adiós.
Giré sobre mi propio eje, mi padre salió de la sala escuché una puerta cerrarse con fuerza y mi madre empezó a llorar. Subí hasta mi habitación, me mordía las mejillas con fuerza para no llorar, recogí la maleta y salí de casa como