Me perdía en mis propios pensamientos, siempre que Vanessa la enviaba a ella en su lugar pensaba; me encantaría que Vanessa fuera como ella, me tratara como lo hace ella, se preocupara por mí, incluso que me escuchara como ella lo hace, que al menos demostrara que le importo. Incluso que me mirara como lo hacía Ale en algunas ocasiones. Definitivamente no estaba de acuerdo para nada con mi suegro, Alexia no tenía que aprender nada de Vanessa, era Vanessa la que debería aprender de su hermana.