Raphael abandonó sus sombríos pensamientos que, sin embargo, lo alegraban y la dirigió hacia la puerta de su apartamento. Esperaba no haberlo disgustado demasiado, es más, saludó su valentía por no haberse acobardado ante su escalofriante relato.
- Espero que el aire fresco te haya hecho bien.
- Un poco sí, pero prefiero estar aquí. Le confió, evitando su mirada.
Era la primera vez que alguien deseaba más que nada quedarse en este apartamento sórdido, impersonal y vacío de muebles. Incluso mirá