- ¡Entonces dime cómo está! Exclamó su amiga Lily.
Zola sonrió mientras doblaba el pijama de su futuro bebé.
- Ella es gigantesca, me siento como si estuviera en una pequeña nube. Confió Zola, abriendo la gran ventana que daba al mar.
- ¡Él no hizo las cosas a medias! Te lo mereces mi amor.
Sintiendo la emoción en su voz, Zola sintió que lo abrazaba.
- Por cierto, ¿dónde está? Preguntó su amiga.
- Fue al antiguo negocio de su padre. Murmuró un poco ansiosa, ya que él había decidido tomarla de l