- Me alegro de verte de nuevo Apolo. Rafael declaró, sentándose en su silla.
- Es recíproco. Apolo respondió, sonriendo este hombre que le debía la vida.
- A veces me digo a mí mismo que sin ti nunca hubiera podido llegar al puesto de director del FBI.
Apolo puso una mano en su corazón, fingiendo estar molesto.
Rafael se echó a reír y se reclinó contra el respaldo de su silla, suspirando.
- Basta de bromas. Apolo dijo entregándole el archivo.
Rafael la abrió y su rostro permaneció cerrado por u